lunes, 2 de diciembre de 2013

Lo sé.
Sé por lo que estas pasando porque yo también pasé por esa situación. Ese momento de tu vida en el que no sabes ni porqué ni para qué estás en este mundo, y que lo mejor sería quitarse de en medio.
Te entiendo.
Entiendo que no tengas ganas de nada, que no te guste como eres, que cada día que pasa es un día más de tortura.
Entiendo eso de que cada mañana te mires al espejo y te des asco.
Entiendo que cuando te llamen tonta por cualquier gilipollez te lo creas. Lo entiendo perfectamente. Yo he estado en tu situación pero sabes ¿qué me sacó de esa rutina? Una sola persona, una sola persona que me hace feliz cuando sonríe, que cuando me llama fea lo hace con una sonrisa en la cara y con un "eeh pero que no te lo creas!" después. Puede ser como en mi caso un novio o simplemente un amigo/a.
Simplemente necesitas a la persona adecuada, esa persona que te diga lo perfecta que eres sin esperar un "tú si que eres perfecto" a cambio.
Puede que parezca complicado pero si buscas bien, no lo es tanto. Cuando menos te lo esperas y cuantas menos ganas de vivir tienes aparece esa persona que hace que te levantes cada mañana con una sonrisa, y nada falsa.
Esa persona que hace que todo lo malo que te ha pasado se te olvide en unos simples veinte minutos volviendo a casa cada tarde.
Esa persona que consigue que no derrames ni una lágrima en todo el día, porque, sin saberlo te está haciendo la persona más feliz del mundo.
Él.

No hay comentarios:

Publicar un comentario